Ella tenía su nombre de documento, era una mujer en lucha; pero entre su atadito en la cintura, había un cartoncito .Un boleto de tren, ese que levantó, cuando era una niña aún, en la estación más próxima a El impenetrable y estaban volviendo a los montes que dieron nacer a sus padres.
Lo había tirado una mujer extraña, que la atrajo como una estrella sola, en medio de un cielo nublado Tenía la bruma a su alrededor, la exaltación del fuego que despedía, acaloraba el anden, como si fuese saliente magma de las entrañas de la tierra. Sintió que alguien la llamó "Simple mente”. Se sorprendió que la tremenda imagen se diera vuelta, extendiera una mano al horizonte, que parecía ser el único presente de donde venía la voz. Cuando se preparó para presenciar un acto como agorero, como esos que inventaba en sus juegos, el andén se vistió de arco iris un segundo; se posaron todas las palomas de los techos en cada franja y un trino de campanas impulsó a su nariz un aroma que penetraba. Inmenso. De azahares de naranjo.
De pronto ya no quedaba nada en el andén. Miro a sus padres, a los demás viajeros nadie puso cara de ¡Oh...Virgen santísima! Nadie se estaba persignando espantado. Se dijo es tuya la visión, ¡te han aceptado!
Levantó el boleto y detrás escribió: te bautizaron " Simple mente".
Supo que nunca saldría de El impenetrable, y que las tierras a donde iban serían su rueda, su fogata.
El lugar donde sus juegos se doblarían para recibir a la wichi, simplemente, que ya era.
No le dio la mano a su madre.
Un paso firme la sacó del andén. Tenía sus dedos en la cintura donde colgaba su bolsita de hierbas silvestres que la atrajeron de siempre; mientras una niebla tibia la seguía anaranjando poniendo silbos por su boca.
Era solo placer de cinco sentidos. Apreciación de tribu, que la nombraba "Simple mente".
Quedaron atrás los rieles. Paralelos. Brazos. Los de sangre la estaban esperando.
La confirmación...
Fue por parajes de tierra polvorienta.
El carro casi retirado de girar por los años quietos debajo de un tinglado de ramas secas, intentaba el apuro de pasar los vados agrietados. .Nada daba resultado no había agua ni en los picos de los colibríes. Sus familiares mencionaban acobardados un extraño cultivo compulsivo, como causa de pérdida de vegetación, sequías o torrentes por súbitas lluvias que todo lo llevaban. Soja era el efecto que se veía alrededor.
Simple mente, ausente del espacio árido, apretaba preguntas y respuestas a sí misma: Lo viste todo. Te asombró pero ¡sucedió! Me siento entrada a la heredad que me pertenece; como si un gesto de aquella mujer me hubiera crecido.
Sí. Cuando tomé el boleto vi mis ropas cambiar. Mi cuerpo ocupa una historia legada de siglos.
Algo tendremos que hacer juntos este pueblo y yo; por que la tierra vuelva a florecer monte y hermanos con vida.
Percibo.
Percibe hoy, que con su comunidad andan aullando, simplemente por todo, todavía.
gracias a
Elena Poniatowska (México)que con su personaje Lilus Kikus inspiró el nacimiento de la niña de este cuento con su propia idiosincracia y realidades difentes.














