La púa,
María Celia y su bandeja. Los zapatos, los pies, trabajan, trabaja, de mesa en mesa. ¡Camarera! Y entre corredores baila a escondidas al ritmo del swing “All of me” Del otro extremo Juan Bartolomé y la barra. Sirve, sirve, sirve tragos y baila solo con los pies; es que no pueden hacer otra cosa que servir. Oye chico señorito que te sirvo; pero de nadie siervo ni sirviente ni perchero. Y de guiños con María, se piensan mar, revolución, cortejo y una isla llena de sol; en libero, a son cubano.
Se cae el calendario, y pasan los soles y un comandante, un che de Buenos Aires quizás....
Argentina, antes Palé de glas, el Luna orquestas de tango. Y en el pueblo un casamiento al mismo compás, hubo un gen que viajó el mar, una argentina lo tiene adentro, Elsa María con Pedro Juan; un mes la boda de conocidos, La cumparcita en el salón. Tienen buscas idénticas de libertad en trabajar. Quizás una Eva María y un Domingo Juan… quizás una moral obrera y después el carnaval.
Un carnaval en
Y la sangre del inmigrante se mezcla. Se mezcla y parece, que progresa, que crece y se enciende una calle más allá.
Corrientes de candilejas, Music hall, tirar manteca al techo de los socios de
Aquí la calle y Buenos Aires hoy, tránsito mucho, transitan muchos, la mujer del bastón, un violín, la gran caja del que pone una moneda barata por un tango caro, El gran vacío del que corre indiferente, luces, hamburguesas, instrumentos, bocinas y quizás...un loco, su balada y ella; los dos con una banderita de taxi libre en cada mano y medio melón en la cabeza.
Y siempre el método, el blanco y negro; encrucijadas del que lucha por quebracho, patagonia, minas, dictaduras, pandemia, trabajo, hambre y pan; por una tierra de todos, sana y llena de sol. Y siempre las muertes tan anunciadas, tan criminalizadas en lo social.
Algún gen, algún calendario y otro ché; alguna María y algún Juan, tendrán que liderar, y no morir.
Para sosegar.















