domingo, 8 de febrero de 2009

Hoy ni tres lágrimas



La noche es un perfume de volados. Cualquiera que se atreva a caminarla a tientas; pensaría que está vacía. Las casas se han guardado y las ruedas escasean.

Pero dentro hay una ciudad de personajes vivos que sorprenden con su historia casi vegetal como la sombra de los árboles fieles, dadores contra todos los miedos. Pulcramente congregados son la logia oxígenaria, lejos del ocultismo y lo vedado.

Unos pasos y el hombre que surge a media esquina, trae un cuerpo alto retorcido con cadencia melancólica de río y rastros de incendio viejo, en sus manos chamuscadas de trabajo; pero majestuosamente sol amanecido. A su par una mujer, con el vuelo de los rosas en su larga pollera. Amplia lleva una preñez de tres meses que acusa abultadamente tres hijos en su vientre; es amante, palabrera, un romance la vida; aunque camina y trepa muchas veces entre escombros como flor de enredadera. Mujer de cascabeles, medio arena y alfombra verde, un poco piedra agua y mucho de preludio. Es una gala en la noche que recluye al vecindario. Y la niña, la niña virgen llega con ellos, tez rojiza con su pelo trenzado, flecos en la falda y un tambor titilando en la alegría de esas negras manchitas de sus ojos movimiento. Era deriva por las calles, ahora ellos la guían.

Son enhebros del desierto, urbanos del espacio excluido a las tertulias mundanales. Sin embargo van a un encuentro. Casi mineral, orgánico vital con la tracción de la sangre.

Los esperan, en un hueco donde el cielo abrió estrellas; tres seres tan brillo como ellas. Tienen vida encimada, lo dicen sus canas aumentando el grosor de sus cabellos; de nudo verde aún con sus tres siglos a cuestas.

Abrazos y ofrendas. Una pluma de guerrero, un puñado de flecos rojos y una larga vaina con semillas. Regalos para los nuestros les dicen. Son la voz y los consejos.

Hay en el aire una boca de tormenta, un pasado verano en brazos del otoño, hay fiesta en este hueco siendo familia que se allega. Como un atado solitario de calles vacías, como un ajuar de nido recién estrenado; sin morir por fin ante la quiebra del futuro.

4 comentarios:

Luisa Arellano dijo...

Gracias por visitarme y por permitirme conocer la existencia de tus tres blog, a cada cual más interesante.

Tu voz me ha fascinado.

Volveré por tus letras.

vichomartin dijo...

Cada una de tus frases es una invitación a la profundidad de las metáforas, de la vida. Un placer conocer tanta riqueza. Puedo pensar muchas veces, -de diversas formas- a esa "Mujer de cascabeles, medio arena y alfombra verde, un poco piedra agua y mucho de preludio" que asoma por tu ventana...

Gracias por visitarme y por visitarte.

mabel casas dijo...

Luisa

gracias por cruzarte el mar
y dejarme tan entusiasta comentario
esta orilla de río te espera cuando quieras con cuentos y mate de mis pagos
cariños

mabel casas dijo...

vichomartín

imaginar como vos a la mujer de cascabeles, es sentir que enlazaste tu sintonía con texto y de algún modo mi ventan ve tanto de esa mujer...
gracias por pasar
cariños