domingo, 23 de agosto de 2009

Orgía de invernadero



¿Se podría decir que el invierno goza la tarde?

No cualquier día de agosto, en ocio, hace contratos con él.

Pero este veintidós, sin viento de locos, los papeles fueron firmados.

Una carrada de brotes apenas inicialados le dieron carácter de prefundador, la calle disipada por un sol cansino señalaba rejuntes cartoneros; carne de cañón en pliegos de poetas.

Los dueños del trato sudaban placeres de culantrillos en los muros, moliendas de olores entre sequedades y jazmines trasgresores. Dos machos en busca de las hembras, dos cortejos reflejados en el rojizo de las piedras, tres tiempos verbales por sus utopías y sentarse frontera

de fuente con sostenes doncellas.

Osado el sortilegio breve, ocurre fraguarles el amor. Escudados en ir perdiendo las capas y reverdecer juntos a puras noches de verano.



2 comentarios:

Juanjo dijo...

El fuego, en invierno.

Saludos.

mabel casas dijo...

juanjo

eso!! eso!!

gracias por tus sentidos
cariños