domingo, 2 de septiembre de 2012

La trastienda












        Desde la pequeña infancia, donde poco se explica pero si se descubre; hasta la adultez, donde mucho se sigue revelando y aún pocos se declaran expertos.
        La vagina es poderosa y encendida, siente habla lucha se defiende, pare goza ama junto al cuerpo y a la mente de su dueña.
        Sabe de masturbarse en nombre de serse y de asquearse en nombre de violaciones.
       Y hasta puede reírse de sí misma y seducirse, mientras que por fin de eso se hable y se le quite la falsa excusa del pudor
       El pudor pasa por como somos ante las cosas sin escondernos ni tampoco libertinarnos gratuitamente
      
       Este aposento dentro de mi cuerpo, guarda los secretos de mujer aprendizaje, de meiga cautivante, de acoplada con el hombre que logró abrir las puertas de mi laberinto.
       Despertó al te amo y plació repitiéndolo. Y sagradamente me bautizó madre.

      Soy una Eva más, despojada de los pecados inventados, poseedora de la trastienda que ceremonia mis mantos de mujer tierra y agua.


14 comentarios:

El moli dijo...

¡Epa! que buena manera de decir, sin ambigüedades algo tan obvio, de lo que una mujer oculta por culpa de esta sociedad pacata que crearon nuestros mayores, me agrada leerte y descubrirte como un icono de la verdadera mujer actual.
Un abrazo amiga.

Ŧirєηzє dijo...

que bonito...sin duda...sabes de qué hablas cuando hablas de ser mujer....
Un abrazo...¡¡¡

Déjame que te cuente
www.dejamequetecuente.net

Fernando Rubio Pérez dijo...

Siempre me gusta leerte porque tengo la sensación de estar aprendiendo, de comprender, de entender. Me haces pensar y eso es muy valioso.
Gracias, Mabel.
Un abrazo.

Meryross dijo...

MABEL sos mi ídola ,mi referente , postulate y yo te voto...genia total!
gracias por tu transparencia
besitos

Juan Bautista Morán dijo...

Sorprende y cuántas experiencias reunidas en este texto. Escribes como recuperando la genitalidad de las oscuridades. Decía Sarte que somos cuerpo,entonces como bien escribes nuestra intimidad, nuestra psiqué tiene su piel ahí donde están las raíces que nos conectan con la vida.

Un abrazo

Juan Bautista Morán dijo...

Sorprende y cuántas experiencias reunidas en este texto. Escribes como recuperando la genitalidad de las oscuridades. Decía Sarte que somos cuerpo,entonces como bien escribes nuestra intimidad, nuestra psiqué tiene su piel ahí donde están las raíces que nos conectan con la vida.

Un abrazo

Colombina dijo...

MUY ÍNTIMO Y UNIVERSAL.

mabel casas dijo...

moli

creo que en todas las épocas hubo mujeres que se rebelaron ante los tabúes, nos han ido dejando caminos

una va soltándose,a fuerza de vivir y generarse la vía libre para decir lo que siente, siempre hubo un esfuerzo para lograrlo y aún nos falta
mujer actual? hmmm mujer nomás

gracias por tu valioso aporte, sobre la pacatería

mabel casas dijo...

Firenze

gracias
la vida y mirarse una misma y conocerse ayudan
siempre queda algo por aprender de mi género y trasmitir cómo sentimos
hace bien a las mujeres que nos sigan

un abrazo!

mabel casas dijo...

fernando

tus devoluciones siempre me alientan, me dan la pauta que trasmite el texto y confirman que no es tan grande la soledad de mi ser escribiente

gracias un cariño enorme

mabel casas dijo...

Meryross

jajaj , puro empuje tu comentario para mi
y además pone polenta y sonrisa, que hace bien, así como ver la transparencia
gracias
un abrazo!!

mabel casas dijo...

juan bautista

enorme tu comentarioooo

es así esta trastienda, es en realidad la raíz que parece oculta pero que nos conecta y nos trae a la vida, y nos deja mostrar el cuerpo conteniéndola a la sabedora

gracias
un abrazo

mabel casas dijo...

colombina

resumen perfecto, me has dejado
gracias

mabel casas dijo...

este texto surgió a raíz de un comentario que hice al blog Recomenzar, en uno de sus posteos en que sabiamente también se mencionaba el tema,luego adjunté el redondeo final
gracias a MuCha!!! por la inspiración provocada para hacer en ese momento mi comentario y decidir redondear y postearlo en mis orillas