martes, 6 de marzo de 2007

apuestas





Dos mil siete veces, dijo: mis huellas están más locas que una vaca.

Juana hacia alardes de incordura, entorpecía en sus propósitos un desorden alquimista.

Ni pócima ni mágico, sólo haber sido: hembra paridora, mariposa y martillo de días de trabajo. Pero Juana se las trae, reacciona al invernadero, a los disfraces, al reaprovecho de sangre de sus gentes por el ajeno placer de criar tiranos.

Por eso va al parque, a dejarse pensar: si los cristales, si las cuentas, si la marcha, los sueños, la escritura y los hijos con sus causas…Y dale revolviendo su caldero.

De tantos vapores le brota la certeza:”No son todos los días repitencias, estaré donde cada mugido convoque; montando mis pasos escalando, aunque alguno se me tumbe contra suelo.

Simple como claves de cocina, Juana se apresta a olfatear ascenso; acuestas con su alquimia, rumiando horizonte como cualquiera de las vacas


2 comentarios:

cacho de pan dijo...

entro como elefante a una cacharrería: corriendo y casi sin ver, pero lo que veo me gusta y tu lenguaje me asombra...volveré.

mabel casas dijo...

cacho de pan
gracias por la honestidad
lo tendré en cuenta para tu próxima :
los cacharros serán a prueba de elefantes...así que podés volver cuando quieras a las orillas de la cuentera
saludos