
Venía confundiendo sus pies. De su espalda, en fiesta, colgaba una vieja trompeta. Era una mezcla de sol y caribe, de borrachera de mar con la playa. Una camisa de rojo y palmera. Es que esa tarde Joaquino había vuelto a encontrar los volados de la espuma.
Fue así como volverse la vida atrás desde un espejo. Aunque real, tan real como las capas de sal afiligranando la playa.
Ella había venido, traída por el viento que hacía notas la trompeta de aquel punto de hombre entre la arena. Donata Gómez florecía en la pollera, y los años sólo la hacían más hembra en pelo blanco.
Como pájaros de abril que vuelven buscando nidos en mayo, como el único día y todos cotidianos, se tuvieron frente y reconocieron.
No hubo tiempo y si lo hubo no hacía falta para contarse que fue de la bandada, de los suelos, los infiernos y los cielos de no verse. Ahí estaban por permiso, por licencias, por quererse, por historia entre tanto árbol añoso.
Hizo falta un silencio y casi apenas un saludo, un abrazo, un como siempre.
Venía confundiendo sus pies entre la arena el Joaquino. Feliz , a la par, Donata escribía el baile en su pollera.
4 comentarios:
Bello danzón que no es un solo de trompeta; es fiesta en amarre de pollera volándose para dejar al desnudo los dones postergados.
Brindo por Donata Gomez y sus pies en danza.
Altamira
Un texto delicioso, como tu blog. Ha sido un placer visitarte. Un saludo!
altamira
gracias por sentirlo y estar aquí.
esa fiesta de amarre queda prendida para siempre en el cuento
quizás Donata y Joaquino mantengan el amarre y sus pies en danza juntos...
paea eterno brindis
mabel
m josef
gracias por la expresión "delicioso"
la dejo navegar adentro del cuento,por que de eso se trata el sentimiento que conlleva
saludos
mabel
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