miércoles, 20 de junio de 2007

Educación obligatoria



Paraje del norte argentino, catorce changos en la escuela rural, casa, comida y cerros.
Una mamá cocinera y una pareja de maestros, viven allí durante el período escolar donde todo está demasiado lejos.
No sienten la obligatoriedad están hambrientos de necesidad.
Pasan muchos días aprendiendo con los pocos elementos y con el mundo amor que les ofrecen los tres adultos y el paisaje.
Cada mañana y cada noche los saludos son ineludibles y caricieros. Buen día al sol al verde a los pájaros, un beso entre todos de igual que se repite en el buenas noches con el soplido de las velas.

Algunas veces, allí donde no llega nadie a llevarles lo que les debe ser preciso poseer, curiosamente suelen verse acercar entre los cerros cabalgatas de turistas buscando ver lo exótico. Los niños que siempre esperan, son los primeros en avistarlos, dan aviso y comienza el esmero propio. Se lavan, se limpian la ropa con un trapito mojado y ríen pensando que hablarán besarán les mostrarán sus dibujos sus huertas. El abrazo al mundo que no conocen y aún creen ; está en esa ilusión; ser parte y significar también persona para los otros que conjeturan serlo.
Y cuando pasan sin acercarse demasiado, ni los saludan con la mano, ni siquiera un chau que se quede haciendo eco engañoso multiplicando voces humanas que compartan.

Los colores circundantes se desparraman en los atardeceres y cubren de universo la necesidad del abrazo, mientras los pájaros llenan de ecos el vuelo de mil saludos. Ellos , pequeña geneación pura, no se intiman a la enseñanza, la beben día a día y la devuelven desde sus gestos y sus ojos.


Otros se adeudan una educación obligatoria. Hay una deuda colectiva que mirar.



mabel casas 20-6-07
Inspirado en anécdota del trapito mojado contado por la docente desde el lugar real, en “Humanos en el camino” Telefé. Bs As/2006

6 comentarios:

FiNi dijo...

Ay! Mabel, ¿qué hacer con estas realidades que nos superan?
son tan i-reales para algunos-como el gobierno- que piensan que a la educación siempre hay que dejarla para más tarde.
Hermosa foto, y un texto conmovedor.
Felicitaciones.
Infinitamente abrazos y pedaleos, vengo a leerte entonces.

Paz dijo...

Historias repetidas que inundan nuestros mundos rurales . Son tan bellos , tan puros , tan inocentes y tan victimas de la injusticia de nuestros paises .

Paz/

Misa Ikiti dijo...

Mabel:
Gracias por tu visita a mi blog...me encanta que le prestes atención a estas realidades cotidianas...hablando de deudas, te dejo una recomendación que es casi una pedazo de mi: la pelicula "la deuda interna" que habla el mismo idioma que tu post. Digo que es casi un pedazo de mi, porque desde que la vi hace 20 años casi, no dejo de recomendarla...
Un gusto leerte, no te pierdas...
un abrazo

mabel casas dijo...

fini
poco ,poquito ya estamos haciendo escribiendo compartiendolo y leyendo...el boca a boca para reflexionar vale mucho

la foto es de un acto piquetero,ellos sienten que están ya,haciendo algo...

gracias

mabel casas dijo...

paz

exacto Paz!
no solamente en lugares tan rurales,en la periferia de las grandes ciudades tanbuén

besos

mabel casas dijo...

misa ikiti

la vi hace tantos alos como vos...imperdible!
con tida uan realidad que aún se repite...gracias volveré