
Donato había hecho la pregunta, con el sigilo de un león, parado en su vieja esquina del pueblo. Es como mi bar, decía acercándose al asiento cercano; gracias a Lucinda enamorada de las plazas, que en su vereda había puesto un banco donde pensar cómo tomar camino, plaza, vida y ser mujer sin que le rasparan el rótulo y se lo volvieran atrás. ¿Atrás del hombre o atrás del hambre? Discurría.
Entonces, él se sentó, sacó su bandoneón y largó como cada tarde su concierto.
No sabía por qué no había nadie en el pueblo, sólo Lucinda un mate y esa súbita frenada fuera de ganancia, ya que nadie corría en la pacífica calle de tierra. Alguien bajó micrófono en mano, una verborragia sin emanación a cordura surgía del personaje. Preguntaba sin aire entre medio, quería saber de la carne al asador, quería primicia, queja, apoyo de ficción. Quería idiotas sin pensamiento, y repetía algo de tener un oro verde y una multitud en las rutas.
Lucinda calló, regó sus malvones de la verdad y Donato guardó su bandoneón. Pensaban: para hablar hay que saber de que se habla, o ¿todo es santo y castigo?.
Ambos iniciaron contra pregunta y reflexión, con la poca palabra llena de savia como turgencia de los árboles del pueblo: ¿Ud anda mendigo de dignidad o de mentiras? Parece un hombre de bares con café en palabras frías. Habría que interrogarse qué es tener, a los ojos de las miserias. Los necesitados que acucian futuro, aprenden como afilar el hacha para seguir la poda y no convertirse en hielo de los inviernos. Pero no tiran el árbol, sólo calientan el cuerpo para subir la cuesta buscando lo que se pierde y nos pierde. Sólo hacen la hoguera y reparten la sopa, siempre se cuida el bosque y se persigue trabajo.
Pero grábenos, publique, grite, muestre lo que le dijimos y a esta calle; solamente escuche luego, el murmullo del suelo que pisa…
8 comentarios:
Qué bueno sería que se hicieran la pregunta muchos perioditas, que muestran una y otra vez noticias sin relevancia y con miserias humanas que no sirven para nada y que nos pudren el alma....
Cruzando fronteras en un mundo globalizado no es fácil, porque se pìerde el sabre cultural de cada tierra, de cada pedacito de tierra.
Entonces uno es el que se llega a podrir de tanto blablablá que, queriendo decir algo, no alcanza a decir nada, rompiendo el verdadero sonido del lugar.
Y yo que ando regresando, entro despacito nuevamente a tu barrio, feliz de seguir leyendo historias de nuestro mundo, de nuestros barrios, de nuestros pedacitos de tierra.
Besos
A veces se pudre el alma...
Pero mas allá de todo, que bien pintas escenas.Realmente.
Un cariño
Muy cierto!, que hermosura…
Me toca de cerca, me considero uno de los tantos “Donatos” perdidos por el mundo.
Quien le dedico mucho a rescatarlos, fue mi idolo Leon Gieco en su trabajo De Ushuaia a la Quiaca.
http://www.leongieco.com/Ushu_Quiaca/De%20Ushuaia%20a%20la%20Quiaca.htm
Quien parece haber tomado la posta, es El Chango Spasiuk
http://www.encuentro.gov.ar/MiniSite.aspx?id=15
colombina
coincido totalmente
no esconder la realidad; pero si mostrarla si amarillentismo y con el aporte necesario para denunciar los verdaderos móviles y/o entender el fondo de la causa y no lucrar con el efecto
gracias por venir
mabel
gasper
tu entrada al barrio suena a vecino de antes...
gracias por compartir mirada
la cuentera
rodolfo
gracias por quedarte a leer
mientras compartamos el dolor de sentir el avance pudritivo el alma aún está viva resitiendo
paco
la realidad supera la ficción
y ahí estás vos sintiendote uno de los "Donato"...gracias por que con tu coentario me hacés sentir que el cuento tiene la sintonía que me gustar escribir con lo real
Leo Gieco es un trabajador en esto de mostrar realidad con mayúscula
He visto programas del canal Encuentro, que también canal siete incorpora con el chango Spasiuk con una ternura para respetar gente anónima que vibra música y cultura de sus pueblos...también en canal siete el ex cantante de los Pericos tiene un programa interesante al respecto
cariños
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