
Tocaban trompetas. Las últimas flores cayeron. Merecida la parranda.
María vivía llena de gracia de los hombres que tuvo.
Una intensa cadencia de percusión, y cortejo. Un nítido vagar permaneciendo ser hembra.
El funeral era caribeño.
5 comentarios:
Para una alegre vida, una alegre muerte. El tema de los funerales siempre ha sido llamativo en especial en nuestra américa morena, me haces recordar el de mis abuelos en pleno campo chileno una fiesta de casi tres días en donde las lagrimas por la partida se mezclaban con la alegria por el tiempo vivido en companñia de los seres queridos.
Un abrazo
unaimagenpalabrasmil.blogspot.com
Luis
es que es así, como decís, porque no ser alegre el moento de haberte ido, que se recuerdo lo bueno, que haya música unión por lo que se ha sido y los afectos...nada triste,,,mirando el vaso medio lleno
gracias por dejarme tus recuerdos de como despidieron a tus abuelos, bello y conmovedor, así quiero que sea en mi caso cuando toque y mis hijos lo saben
sombra
gracias por estar siempre diciendo presente, visité tu blog, has posteado un tema muy importante para defensa de la mujer y también de reflexión para el hombre
saludos
Por aquí los funerales son siempre tristes. Deberíamos importar estas tradiciones y festejar lo vivido, no sólo lamentar el dolor de la ausencia.
juanjo
por acá también son fuertes , por que el hecho lo es y el dolor existe: pero sí, es cierto que sería un homenaje a lo vivido lograr sacarle el negro a la despedida, para ese día ser también colores y música por lo que se ha sido, lo apruebo
saludos y gracias
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