lunes, 13 de abril de 2009

mágico y caduco












Lo que gusten. Dijo la vieja bruja, así la llamaban con la ternura y el respeto de los que la sabían. Epifania de las Casas era libre y era luz, estaba en el bosquecito cerca del río desde hacía poco.

Una pareja con los años frescos le había preguntado si podían recoger hierbas. Sí el verde es de todos, nada aquí está en el riesgo de la oferta y la demanda. Por eso las flores son libres como el poema y la arcilla que amaso.

Vino un día, de aquella urbanidad híbrida sin nombres ni saludos. Con el trabajo a cuestas devenido en jubilación y nietos, la garganta apretada del adiós del amor, de los años perversos, de la indiferencia y los golpes del mundo derecho pero al revés.

Ahí conservaba el aliento izquierdo pero de pié, en los mismos tumbos personales de la ciudad; pero de cara a la fusión de follaje y agua, al movimiento de sus huesos al amparo de una luna que siempre le ponía nombre del abrazo que la contuvo en viceversa. Pero la conmoción de los ruidos de la noche y los cantos del día; junto a voces de sangre, pinturas y barro, eran como el aroma de sus artemisas, de semillas de roble donde alimentarse, o piedras de agua para bañarse desnuda y olvidar la casa, las veredas, la rutina en las garras del águila del gran buenos Aires.

Entonces se borraron las pesadillas y una ventana de aguas y de fuegos eran su mañana.

No le sobraba nada, escaseaban algunos deseos céntricos; y nada podía faltar si el día era demasiado corto. Sí, se dice ahora, faltabas vos corazón; pero te he asumido lejos (tu elección y mi razón).

Pasaron siete días, hoy marzo nueve, Epifania no usó despedidas sólo confirmó en regreso que los recreos como las pesadillas y el amor; se marcan a huella firme pero también terminan, en cíclica posible de repetición y vuelta. Quizás, como la muerte.




imagen: Xochimilco de M de Calvo


8 comentarios:

Horacio Fioriello dijo...

un cuento con la magia asumida , con retoños verdes de yuyos con aroma empastando huellas ...dactilares.Un asombroso cuento de hadas brujas y duendes en retirada de amores circulares, (a veces los poemas y la vida son solo las puntas de una soga).
un hermoso cuento de amores perdidos en ciudades que se reencuentran en el frondoso bosque de la esperanza
vivencial
eso, vivencial!

Horacio Fioriello dijo...

pero peremne....!

mauricio rey dijo...

Bellísimo cuento el que leí.Me gusta las cosas que dice:La tranquilidad frente al movimiento de la gran urbe.Es poético,y está muuuuuuuuuuuuuuuy lindo.

Besos.

Mauricio

Los que hacemos cosmogonias dijo...

El eterno retorno, ciclica vuelta.. eso que negamos y que vuelve.. mas no simplemente vuelve como queriendo lograr su viejo cometido.. no no, vuelve condiciondando.. deja sus marcas.. claro que si, nosotros tambien dejamos las nuestras, le atajamos con fuerza a las agujas, le resistimos como sea al tiempo.. que arrogancia! la que lleva a los poetas a develar algunas verdades, cuando se hunden en las urbes, y sueñan con un bosque..

Seguiremos entonces con este ida y vuelta..

Saludos

mabel casas dijo...

horacio
decís "las puntas de una soga"
y en el medio
cada uno de los personajes de la vida real
tocan y despegue las vibras que tensan
no se si aún el bosque es de esperanza, más bien de disfrute en el hoy que es cuando está...
de lo siguiente artífices nosotros los mortales
besos y gracias por el ímpetu de vuelo de tu comentario

mabel casas dijo...

perenne o caduco? that is the question!!

mabel casas dijo...

mauricio

gracias por encontrar loddos extremos de una forma de vivir,deberíamos decretar elegir realmente dónde sin condicionamientos
cariños

mabel casas dijo...

los que hacemos cosmogonías

somos arrogantes en crer que todo lo percibimos y no nos dejamos a veces, mirarnos a nosotros mismos adentro

en este caso el bosque fue vivido, no fue soñado,pero caducó el tiempo
gracias por tus refleciones que suman
cariños