miércoles, 22 de agosto de 2007

Hace dos horas…




La llamaban Noche y sudaba el tango.
En 1945 cada esquina tenía el anochecer como flores de ojal mustias pero olorosas aún; zaguanes por donde se salía un bandoneón a fuelle abierto melancólico. Sangrías de arte, carencias, bares, cortejos y Buenos Aires.
Julián subía las escaleras, se sentaba en su rincón del fondo a escribir letras anónimas, huidizas de testigos. Es que aquel angosto balcón sobre la plaza Dorrego lo atraía. Se sentía tan pegado desde esa mesa, que oía abrir sus puertas y nacer lenguas atrapando presas del afuera, lamiendo sus papeles como una mujer desnuda.
Hace dos horas que te miro…, escribió. Hace dos horas te respiro…, dijo una voz en su nuca.
Creyó que había explotado su lujuria en bacanales de la tinta acusando su locura.
Creyó ver una mano de uñas rojas, emergiendo de sus hojas, un cuerpo de olores agridulces con cabellos cortos negros resbalando hacia sus ojos.
Es de noche y acabo desbocando mis fantasmas; mucho tabaco Julián y esta copa de tinto sin tocar. Sin embargo le persistía un sabor a uvas oscuras. Dantesco Julián, se te saltaron las cuerdas.
Hace dos horas que te miro; y me pregunto si decorás el lugar hecho en cartapesta, tenso parece que escribieras; es que si sos de hueso y carne no podés ser indiferente a este tango, que a mi me detona la cabeza.
Recordó, como rebobinan las películas en el cinematógrafo de la vuelta; hacia atrás, más atrás, la vereda. Sí, de afuera se oía música, cómo sucedió, quién desató los hilos de sus neuronas. Corría hacia atrás, más atrás, la escalera una tarima un cuarteto y un minón. Ésta frente a él, bailaba con un rubio desteñido con cara de estar al borde de un naufragio en el pacífico; no, no entendía nada de esa danza.
Él tampoco hasta allí, ahora sí. Ahora sí ni locura, ni apariciones ni el vino: Ella.
Bailás, dijo él y se asustó, nunca lo había hecho. Me llamo Noche escuchó transpirando su paso fatal de levantarse hacia la pista
Iban cada atardecer, y no se separaban, cuando el balcón cerraba; cruzaban en silencio la plaza y al llegar al medio, se enlazaban y seguían bailado como si el empedrado y San Telmo compusieran compases mudos que ellos aprehendían por las suelas y les crecía en sus desnudos apretándolos.

En el 2007, el balcón aún sigue estando, la música reggie suena este viernes, ya no se fuma adentro Entonces el balcón sigue siendo la fiesta de las lenguas, ahí si el humo y la plaza siempre mostrando. Negro y blanco abandono de sillas, ajedrez desertado, un borracho como peón olvidado de partida en irónicos gestos, más allá un Sabina en fiesta mariachi; misturas de este Buenos Aires. Otra magia y la misma.
El balcón. Y nosotros. El balcón y Ellos.
Noche y Julián no se pierden como nosotros, mantienen su tango, aún bailan tan lánguidos, abrazados y juntos en su historia; en la pared del costado. Ahora son los ladrillos, las altas y angostas ventanas quienes les pasan la fiebre a la sangre de notas desde cada postigo.
Ellos bailan. Yo los veo, los sigo, me imantan más vivenciales que nosotros, aún se aman; fieles permanecen, mataron al tiempo.

Hace dos horas que los miro…y te los muestro compañero mío.
Antes de irnos brindamos con Pablo, y tres copas de vino que no pedimos para des pedirnos.
Se nos acabó el tiempo y el beso de amor que hicieron dos horas de engaño en la magia del balcón. A Noche y a Julián les queda la danza, lo adherido y toda su eternidad.


agosto,17,madrugada 18-07

lunes, 20 de agosto de 2007

Despertar del siglo y de las enaguas





Buenos Aires, 26 de septiembre de 1902

Estimado ¿cómo empezar? , simplemente escribiré, Amado León:

Tiembla mi mano, parece que el papel se me escapa...usted es el motivo de mis noches despierta....ecos de lluvia y de estrellas a través de su voz. Recuerdo aquella primera misiva que arrojé a vuestro paso noctámbulo. Y su respuesta entre las glicinas del balcón, que esperaba con ansias florecidas en los bordados de mis cortinas…

“A los tres señores que pasan a la medianoche debajo de mi ventana:

Atreviéndome a saludarles desde aquí de mi pequeño escritorio secreto....con el balcón abierto que da a las lilas; luego que el reloj ha dado las doce y como todas las noches he oído el concierto de sus voces de hombre pasar en la calle. Escribo.

Ruego a ustedes disculpen tamaña imprudencia; pero sus murmullos revuelven mis sombras por dentro y necesito identificar a una...aunque solo sea para saber su nombre.

Nunca los he visto, no logré la fortaleza del desparpajo; para asomarme a la ventana. Mi vida es callada, nunca paré frente a un hombre...Jamás voz masculina pronunció mi nombre.

Criada entre tules...Cerradas las puertas mi madre leía, yo, solo escuchaba. Mi padre dicen, se fue de caminos; pintaba sus cuadros volaba en colores, no encontró en esta casa lienzos posibles.

Las mujeres que tengo en familia, me callan de los hombres, son mala palabra, que ni te acerques a uno, que no lo respires....que su oler te atrapa y luego te abandona.

Pero yo voces mías...los tengo penetrados por miles de orejas; ellas funcionan, los conozco a todos. Sé que uno de ustedes por su voz precisa, es duro y esconde dolores de niño. A otro lo escucho canturrear muy leve parece que tiene fuego casi en cenizas; pero hay solo uno de ustedes que a veces silba o apenas pronuncia expresiones vagas. Parece que asiente, que comenta al aire o quizás recuerde alguna dama en fragancia...Porque a veces, a veces...lo escucho como exhala un suspiro; y yo imagino roces de él con el sueño y su dama.

A ese yo quiero...por sus sonidos profundos; cuando pasa me estruja, acalora y me ataja en el cuarto...Una recatada muchacha como yo, según mi madre no debería decir estas atrocidades; pero nadie me ha dicho como paro mis sensaciones despiertas.

Solo imploro saber su nombre, así cuando pase de nuevo podré decirle en susurro mudo detrás de la ventana: a ti nombre de la voz, TE AMO

Eleonora “

Cuando encontré su mensaje, lo guardé entre las ropas y no atrevía leerlo; pero los lilas del aire parecían decirme que solo encontraría en sus letras el por qué de la ansiedad cada medianoche....

Mi sangre no podía reaccionar, paralizada como vuelo de ave que de golpe planea y goza el estarse suspendida en la infinitud del cielo, y se posesiona en su libertad.

Al fin lo sabía con su nombre: León!...Deseaba tanto jugar con su nombre y ahora sé lo que es rozar los cuerpos; pero aún necesito escribirlo...como mi dedo lo ha dibujado durante los días, en cada borde de la falda.

Usted me decía que al pasar olía y alzaba sus ojos imantado por mi cortina…y yo detrás oyéndolo; marcaba hora con sus suspiros.

Llevo sus cartas adheridas a mis enaguas, disculpe mi desenfado; pero debo decirle lo fuerte que ha sido poseer su letra. Es como si dijera que tengo su mano, su mirada, su gema en cada palabra... ¿Cómo entonces? ¡Santo destino mío!! No vibrar sabiendo que, carente de todo...ya puedo acariciar una esencia fuera de mi: al tener su nombre, su tinta, su voz y esa boca que hoy besó la mía. Imposible no respirar agitado cuando escribo esto, ni evitar sudores y un afán extraño que nace de mi cuerpo. Si bien nunca lo he sentido; percibo que me place, que me enerva esparciendo aromas de una mujer que no conocía dentro mí.

Quizás León, usted... sepa explicarme por qué esto me sucede...ya que debe saber de la vida, juzgo por lo que me dice de sus noches vagabundas...que hubo margaritas y cardos en su camino....que usted contiene agua de azahares...manojos de tierra en sus brazos. Luchas de cauces dormidos, pájaros tempraneros y troncos de montes protectores; mientras aguardo el trigo de sus manos que alimenten mis sombras.

Gracias León a sus pasos por haber elegido mi calle, la de nuestros suspiros, para transitarla cada noche con su voz que me abrió el arrojo de escribirle la primera vez y de darle ahora el ardor que sale por mi boca......

Eleonora

PD : no me arrepiento de este coraje desconocido de escaparnos del recato absurdo de esta época en que vivimos; como un llamado suyo, mío....quizás del silencio, que nos permitió esparcirnos entre los perfumes de la noche. Hoy me bautizo, mojo mi mano, la paso por mi frente y en nombre de vencer prejuicios, me libero mujer con usted .Si me ama, lo estoy amando.




martes, 14 de agosto de 2007

Del realismo mágico a la mágica realidad( a dos voces)


de los éxodos necesarios


Capagris el diarero, gritaba el titular “de Tokio a Nueva York las jirafas invaden en millares”

El río de pies apiñados que corrían por las urbes en distintos idiomas; metidos en sus propios torrentes, ignoraron.

Un semáforo pudo haberlos parado en seco, como electrodos que reaccionan a la luz; simulando ser humanos por la ropa, aunque adentro
computaran sus urgencias de rutina.

Pero no fue un semáforo, fueron borbotones de jirafas en cántaros amarillos. Tenían flores en sus manchas, estrellas por orejas reflejaban sombras transparentes y sorprendentemente hablaban.

Marquesina era una niña feliz frente a esta visión, apostada en la ventana de su casa junto a su amigo Lunes. Habían apostado toda su imaginación a que ese comienzo de semana, le mostrarían al mundo que pueden abrirse los grifos mágicos, volviendo a sentir. Impulsando la fiesta de lo insólito y lograr que las ebulliciones del gentío indiferente se detengan en su marcha obsesionada en perseguida; ganando abrir ojos, respirar en ancho y de total instante juntos dejarse chupar por el aspirador de las fuentes; metiéndose entre páginas de creación para volver a percibir, imaginar y vivir pausas. Hasta descubrir que queda tiempo para discurrir hablando y durmiendo con jirafas, regresando a ser personas con el asombro de frenar y ver diferente.

Una pantalla de TV en una tienda repetía hechos similares. Tumultos de calandrias en el Nilo, grillos entre el obelisco en Buenos Aires, elefantes rojos en Tierra del Fuego, vientos en el paraíso y lluvias en el infierno.

En tanto en un paso casi olvidado de la Cordillera de los Andes, delineado por aquel camino del Inca; Nacarena (joven originaria del lugar), escribía con tintas de su montaña, el reinicio de los cuentos de la Tierra.


mabel casas



De las migraciones cardinales.


Capagris el diarero, gritaba el titular: “ de la cordillera patagónica a Buenos Aires “ vientos de nieve invaden la reina del plata…Como si se tratara de un cuento de Maby Casas, "...hay éxodos tan necesarios…” que por absurdo o milagroso conmocionan. Obviamente, que nieve en baires, es tan imposible como encontrar un diariero de nombre Capagris. Esto solo ocurre en los cuentos. Por que si esto sucediera, un asombro colectivo haría detener el transito, y agotar los rollos de fotos de digitales japonesas, y niños y abuelos saldrían a jugar a la vereda a las 2 de la mañana y hacer muñecos blancos en la acera y las monjas a persignarse de rodillas a Sor Presa. No. Esto no es material para un cuento, lo descarto, por pecar de imaginativo o novelero. Ya nada puede ganarnos el asombro, lo impensado es solo tierra de poetas, es polvo en el terreno del parnaso.

Si nevara en baires en algún mágico julio solo los orates podrían verlo, esos fenómenos no son para los ojos de los cuerdos, esas migraciones cardinales de apocalíptica madre cambiarían el tenor de la crónica, dibujarían la sonrisa perdida del bobo de la esquina y el lector ávido de amarillas prensas cambiaría de género para leer poesía. No. Indudablemente si nevara en Baires Capagris no vendería. Por que en Baires, en Baires Lo que mata es la humedad , por eso es imposible que la nieve sea noticia. No sea que los éxodos infecten a una humanidad en búsqueda de” borbotones de jirafas en cántaros amarillos.”


Altamira, un Juan de los Palotes


sábado, 4 de agosto de 2007

Des/trozos para armar



Era un pulgarcito, había ido dejando piezas de su cuerpo por las geografías.
A puro orgullo, ahora creía, ser un todo en un pulgar aventurero y la mejor pieza de su rompecabezas humano.
Tenía sus movimientos y virtudes, podía negar, afirmar; ni ahí aceptaba imposiciones, sabía ponerse boca abajo para lapidar; pulsar botones para ascenso o descenso aún a riesgo de ser arrasado por fétidas cloacas. Ponía en movimiento las pantallas entretenimiento, ¿qué más?
Tan liviano y contundente a la vez, por eso había discutido con las otras quedarse de una sola pieza a cargo de sus lances. Trotamundo llegó al desierto. Descubrió que se hundía y confundía con la arena; poca presencia caviló, deseó estar para lograr auxilio, con la boca silbadora que dejó embelezada en Viena entre niños cantores y con las piernas equilibristas que recalaron en circos europeos. Hasta rogaba por los brazos, esos soberbios, creídos tan hábiles, que los dejó probando ser alas, probando seducciones.
La cara había sido arrojada a un espejo, como entronización de santuario, lloraban los ojos gotas negras y la gente en lineal sin pararse a entender a los cuerpos mutilados, agolpaba gritando: milagro!!

Pulgar en tanta extrañanza, comprendió que en pedazos se es exilio, derrota, desgajos; un ente de puzzle perdido de la caja original.
Catástrofe. Vientos de arenales, herrumbres del silencio. Él no supo su destino

El hombre despertó en Budapest, entre carpas de un circo.¿Cómo se había dormido aquí, si él vivía en Buenos Aires? Una cruenta alucinación no lo dejaba escapar de cuajo del entresueño. Vivió como su cuerpo era vendido en piezas manoseadas dentro de un cartón, multitudes reclamaban por estafa. Faltaba una pieza final: un pulgar.
Alguien lo sacudió, sintió que llegaba su cabeza, el ruido de su tronco y extremidades encajándose; lo despertaron totalmente. Se vio saludándose a sí mismo y abrazándose. Se sintió feliz sin entenderse. Sólo lo aquejaba un dolor extremo en la mano izquierda y el estupor de que a ella, le faltaba el pulgar.
A lo repentino se sumó un tornado fugaz que lo atornillaba, lo dejó impacto y con su pulgarcito.

Abrió los ojos en su cama de Buenos Aires. Respiró. Se inquirió inquieto ¿cuál sería la preocupación de su inconsciente, en pesadilla tan absurda?. Su pulgar había quedado doblado durante toda la noche, mientras lo masajeaba para que recupere reflejos; recuperó su misterio interno: y la frase brotó de su boca como dictada: “Nadie puede repartirse ni darse en trozos, ni dejarse vagar seccionado; la clave es el entero.”
¿Por eso, no había sabido mantener un amor íntegro? Había sido un rompecabezas en piezas sueltas para amar, siempre bajaba el pulgar y cambiaba. Ninguna mujer ama a un hombre seccionado.

El diariero de la calle Corrientes, al saludarlo como todos los días, notó marcas de unión en su cuerpo, como de piezas para armar. Este hombre, se dijo: hoy sonrió por primera vez, se lo ve completo; ha dejado en el basurero la caja donde se había desmantelado.

miércoles, 1 de agosto de 2007

De corrido ,repetido y recupero







El Hombre está hecho de fenómenos. Fenómenos colosales, laterales, bi…laterales. Fenómenos de caos, carnales hasta glaciares. El hombre es un hecho, ¿hecho? ¿por hacer? Un suceso sucedido, ¿en lo parido? Y ¿qué es un abortado aún siendo de hecho un hombre nacido?
El hombre es un complejo en muchedumbre, herrumbres los unos, espejos, parejos, desparejos los otros. Hechos o deshechos, según los fenómenos de sus propios hechos.
Hechos cabrones, santurrones, portones de hierro, murallas chinas, muros en lamentos, mantas de viaje, viajes en hamaca de plaza, casas, casas con camas, camareros de la vida, vida en armadores de su esqueleto, amadores de quedarse quedo pacífico, nacido muerto y revivido en el vientre compañero, en el diente de león del hijo, colgando del cuello por fuerza sangre de engendrarlo; nunca equivocación sentirse padre, y si, señor padre todo poderoso que engaña y patraña construyéndose el altar de las velas encendidas poniéndonos el temor a la culpa. Culpa inventada, machacada, princesa del miedo, rey y reina en medieval contemporáneo castillo encumbrado, ¿o será derribado? con las masas de la masa, donde las agrias confituras ranciarán su indiferencia.
Diferencia hace el hombre cuando simple, simplifica el agudo grito del no puedo, y entonces ahí, es cuando puede desde sus sombras, puede con los otros. Y de hecho se descubren des sombrados, fenómeno vital amanecido, de verse y serse humanos. Hombres.

sábado, 21 de julio de 2007

no es un cuento...SON LAS OTRAS !






Cada tarde brota la lucha de las otras .Se miran se analizan se odian y se abrazan.

Como libro de todos los inventos, cada una acusa que es la responsable de la otra .Y la culpable, por eso se hieren compadecen y se lloran.

Intento presentar a la primera que nació llena de miradas, con códigos prohibidos sin serles mencionados, pero intuidos en la vida cotidiana que heredaba .Ella creía que era mansa la vida con destino de mujer pintada de caminos que indefectiblemente daban al final.

Sin darse cuenta estaba nacida con la otra .La criaba, alimentándola rabiosamente, cuando se le iban golpeando sueños. Esa, que se olía hembra para cruzarse en el abismo, aunque sabía el riesgo: un paso…La caída.

Fue dando su movimiento adelante a veces, solo a veces .Quizás ese fue el error de que aún sigan su propia lucha. Ninguna encontró su lugar ni con las plumas del ocaso ni con las mariposas de la aurora.

De pronto la primera se planta... enloquece a la segunda...le tira a cara lo que debe ser porque así dice la historia. Entonces en vencida y en lamento...siente que muere entre migajas sin derechos. No puede resistirse pierde la lejanía ganada del abismo, se come la subida de creer, de verse encontrada por si misma y reflejada libre en otras voces. La miraban. A ella solo a ella, le permitieron ver la calle con el sol de la mañana .Una tarde volada de palabras una noche vestida de amantísimas caricias .Su laurel, supo al fin cómo mostrarse.

Suceden días y no puede regresar al pedestal que había ganado...entonces las otras se contagian se unen se despedazan.

En la piel, son una sola. Pero hacia afuera solo la mitad rasguña cuero...agonizante gritadora de saberse que si sale, si lo logra...será la otra con racimos de su río en la sangre de sus tripas., en tal momento logrará la paz en su mirada, pasando a ser la entera. En la cornisa, siempreviva de aire libre.



imagen: "otra dimensión" de eduardo luna

domingo, 1 de julio de 2007

Elección de liturgia




¿Eran dos o era la misma?
La soga para vuelo barrilete o la túnica vestida en recibir la comunión con el diosito.
Mismo pueblo perdido entre cerros y desiertos, poca gente, casas bajas a veces sin humo siquiera que engañe fríos y estómagos. Aunque la Iglesia tuviera vastos escalones de brillo y un curita sobrepeso.

En las afueras, solo a dos cuadras de la única cuadra que era el caserío; ella vestido tenue y blanquecino, papalote sobre diario, trocado a colores con tintas del paisaje. Ancestro su arte de dar arco iris vegetal al papel viejo, de saber buscar la caña leve que maridara con el viento.
Desde allí, ponía labores, física, alquimia, mesuras, meteorología, viajes. Sin saberlo crecía su conocimiento y autoestima; flecando chispas de danza en ese objeto tan suyo que conseguía subir, permanecer y darle el posible de nombrarle un sueño. Ahora sabía que quizás podía alcanzarlo si ponía el mismo brote de firmeza usado para lograr esa acrobacia. La soga era su brújula, nunca se perdería si sabía controlar pies en tierra.

En los adentros de aquella cuadra pueblo, ella vestido blanco contundente, duro, armado tapador, sube peldaños a misa; orgullo de los papacitos a su lado, se pregunta por qué la encerraron en tanta ropa si el aire no entra libre por su cuello y los pies no se ven entre tanto largo. Qué cárcel es eso que llaman comunión, el sacerdote dijo no pecados; y sumó tantos no se debe; que la niña pensó ¿comunión o prohibición? no ha de ser buena palabra.

¿Eran dos o era la misma?

Después de aquello era una y no era la misma. Ya no eres niña para andar correteando barriletes en pollera corta , ni para jugar inventando colores moliendo flores y hierbas en medio del cerro; casi señorita con comunión y todo. Ahora taparse, rezar, trabajar y callar ante los hombres.
La que era remontó en rito su último cometa cortó la soga, lo dejó quimeras mantenidas al aire, volveré a buscarlas, yo lo juro.
Puso el cartonaje de comunión doblado en un cajón, ante el asombro de la familia, voy a aceptar el deferente ofrecimiento de la tía Teresa para ayudarla en su casa y estudiar en la ciudad; dado que ustedes siempre han respetado su condición de mayora.

El estudio y el conchabo sin paga de quehaceres a la tía le llevaron diez años, en ellos descubrió que pocos sueños se lograban, aunque guardaba aquella soga pies en tierra y aún algunos en el aire; que en verdadera comunión la esperaban cuando volvió comprometida con la docencia.
Un día pobló sobre los techos de los caseríos con algunas cuadras más; de papalotes , barriletes, lechuzas, cometas volantines y viajes. Sus hijos y los chicos de la escuela recreaban el acto arcano de fundar colores, lograr piruetas creciendo aprendizaje sin olvidar el cerro nativo, sus raíces y soga sueños pies en tierra ojos libres por el aire. Comunión. Sin prohibición mala palabra.


mabel casas


NotaAl escribir este cuento,me voló el deseo de saber más denominaciones en latinoamérica de barrilete,me fascinó la búsqueda,si conocen otras por favor los consignarían en comentarios? linda forma de identificarse con todos los sueños que andan flotando por nuestra tierra grande,desde el nombre que los contiene, no?

papalote en
México(del nahua papalotl, mariposa)
barrilete en Argentina, Cuba, Uruguay

cometa en Colombia, España, Ecuador, Perú, Panamá

lechuza en Nicaragua

volantín en Chile, Venezuela, Puerto Rico

papelote
en Honduras.
piscucha
en El Salvador.
chiringa
en Puerto Rico.
chichigua
en República Dominicana.
papagayo
en Venezuela, y en los Estados de Campeche, Tabasco y Yucatán, sureste de México). Del portugués papagaio, ‘cometa’.volador en Bolivia y en los Estados Anzoátegui, Bolívar, Monagas, Nueva Esparta y Sucre, Oriente y Sur de Venezuela).
volantín
en Chile ; Departamentos de Cochabamba y Santa Cruz en el centro y este de Bolivia ; Provincias de Mendoza, San Juan y Tucumán, en el oeste y noroeste de Argentina ; Estados Falcón y Zulia en el noroeste de Venezuela; y Municipio de Mayagüez, en el oeste de Puerto Rico.

pandorga
en Paraguay ; Provincias de Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Misiones y Santa Fe en el noreste de Argentina ; y Departamentos de Salto, Soriano y Paysandú, en el litoral uruguayo ; aunque también en los Estados brasileños de Santa Catarina y Rio Grande do Sul, fronterizos con Argentina y Uruguay.

links
barriletes
abpvolado


viernes, 29 de junio de 2007

Familia con manzanas







En dónde crecía esta familia, como verdes brotes de un manzano, se aprestaban siempre a morder bocadillo de futuro en genuino fruto .El rotulador de la entrada decía: madriguera, dulce, madriguera.

Cualquier atacante creía que era fácil colarse por las grietas; algún hilo de sol nocturno destilaba hacia afuera por ellas. No, no era fácil, lo olían se preparaban al despedace, no eran de aquellos que descuartizaban...solo elegían la manzana adecuada para defenderse, eso si, les exigían comerla .Verde con ajenjo para condenarlos a vivir para siempre con la hiel de hienas adentro de su boca, igual que los rancios actos que traía en su vida el agresor .

Anónimo era el hombre de la voz que a veces salía de una vieja radio sobre la mesa de cemento, incitaba siempre a consumir lujos de castillos, 24 horas de bingo y hasta ficciones de la política de turno. Por eso el padre fue comisionado, debió entregarle un canasto de rojas manzanas impregnadas con hierbas de hablar verdad, por una noche los oyentes supieron que los artículos de oropeles eran de herrumbre, que los bingos tenían falso el azahar y desenmascaró actos de gobierno.

El más pequeño de los hijos se desgarró deplorablemente un dedo, buscaron médico y pasaron horas en la cola por bonos de obra social, en espera de turno en consultorios; donde fueron atendidos como ganado y de fin, la medicación no pudieron pagarla. Buscaron la manzana amarilla que puesta a iluminar al niño actuó de sol y secó la herida. La misma manzana fue escrita milagrosamente por un largo panfleto denunciante y más misteriosamente pasó de mano en mano hasta formar una cadena de protesta por la miseria del sistema de salud. Las autoridades están pergueñando cambios más favorables, temen a la manzana trasgresora militante y amarilla; pero sobre todo a esta alternativa familia.

No les importaba que los llamaran beligerantes, sólo tenían la unidad de familia como escudo y amor de protegerse, para divulgar buscando apuestas a vivir igual y entre vecinos.

La versión de los diarios, hablaba de brujería, inquisición de nuevo para el siglo XXI reclamaban.

Nadie sabía que ellos tenían su madriguera a un paso de la puerta por donde Alicia salía e ingresaba al país de las maravillas. Y ellos las comprobaron tan ciertas, entonces, porque no hacer con sus manzanas, maravillas de lo humano en una vida suficiente entre los troncos y sus brotes.

Núcleos, amor y un manzano



mabel casas


Convocatoria: este texto surge de una invitación a tallerear de la trinchera de juan de los palotes
sobre las siguientes palabras familia, bocadillo, rotulador, atacante, anónimo, dedo, beligerantes, versión y Alicia humano(crear un texto en alrededor de 15 minutos).Si alguien se motiva a seguir con sus propios viajes que le surjan de estos vocablos, dejen aviso así los visito para leer y nos vamos entrelazando como otro tejido de colores palabras, como las manzanas.Mis cariños a quienes lean y/o se prendan a experimentar: mabel desde mis orillas de cuentera.

Imagen: "Abol de manzanas" de Carl Corey

domingo, 24 de junio de 2007

Los originarios



Una contusión a veces anuncia llegada.
El piso ardía con el sol de febrero, el cuadrado mal trazado, decía ser plaza.
Un aire despoblado yacía entre caserío asentamiento.

Los ambulantes sudaban porque no eran de los que deambulan un ocio, buscando sombra. Con los flecos del orgullo ellos se decían vendedores. Era domingo llegaban a pié con hombros ignorados por tanto bulto a la espalda. Una bolsa extendida y el apuro de esparcir sus armas de guerra simple, esa que se pegaban cada día por algo parecido a sobrevivir.
De a poco los colores pintaban surrealismo, envidia de Dalí si bajara al valle. Tomates, frutos dulces, calabazas, semillas, flores, bordados de lana, lanas de telares, telares en ponchos. Mezcla, gritos oferta adagio, que va subiendo el coral del altiplano.
La compra, trajín, regateo y trueque. Que mi moneda de tanta leña cortada en el monte y la mía espumando río vale (las crías deben comer toda la semana con el estire de lo que compre esta moneda).

Ahí fue la coalición.

Un hombre va viene, que entrega albahaca apila papas vocea menta de orilla del cerro, cuida de moscas las corre a soplidos ¡ con las reliquias de sus barros no!.
Una mujer, lavandera, gurises tres; sin marido de coraje que se le quedara apechugando juntos; apura (¿por qué los domingos tantos cumpas exigen la ropa lista pa` la tarde? y sino se cumple no hay paga). Corría buscando mandarinas cebolla y un poco de albahaca.( huy que sin harina no tiene el tortón del desayuno de los lunes y cada día hasta que vuelva el domingo) Recuerda y compra.

Y se produjo. Se toparon, se odiaron con los ojos en inicio, se temblaron en las manos al apoyo mutuo por levantarse. Alguna excusa, una queja ¿pucha, no me vio?, una mirada; un vínculo cruzándose y la incomprensión de un sentimiento improvisado qué les jugaba dentro, trajo dos perdones casi en dúo de sus voces.
Mientras separaban verduras de ropa pulcra y sacudían frutas de entre el jabón. Se presentó él: me llamo Uña de Tierra, soy medio arisco sabe ( pa` moverme digo) me voy vengo afanado por la venta y usted que anda medio distraída mi querida señora Mano de blanco ;la anombro así porque veo que viene húmeda del río.
Así fue que el contó no saber si lo llamaron alguna vez de otro modo, nació limpiando surcos, haciendo hoyo pa` semilla. Nada es más horizonte llegado que andar metiendo uñas en la tierra y sentirla, agradecerle. Después todo lo germina.
Frente a frente, ni sombra hacían, el sol rechinaba mediodía a sus cabezas. El orden del lienzo acuarelado en frutos por el piso y el atado níveo en el regazo; brillaban humildes, mudos; algo estaba sucediendo. Tanta quietud y tanta prisa antes.
A mi, dijo la dueña del aroma soleado, me han sobrenombreado fiero por tantas rondas de mi vida que ya ni la memoria me guarda el de nacimiento. Me presento entonces con su bautizo: Mano de blanco, gracias, ese me viste y anombra como un frescor de leche y menta en el decirlo.

El calor, el domingo, la hora, la gente ya huía tras sus mismas huellas en busca de sombra pan, descanso ganado.
Recogieron sus pertenencias: trastos y nombres; comenzaron a regresar.
Había en el vapor de las ropas y cuerpos, un aroma de haberse emparentado, presagiando guisada con albahaca y camisa limpia. Bajo mismo techo cercano al río.


miércoles, 20 de junio de 2007

Educación obligatoria



Paraje del norte argentino, catorce changos en la escuela rural, casa, comida y cerros.
Una mamá cocinera y una pareja de maestros, viven allí durante el período escolar donde todo está demasiado lejos.
No sienten la obligatoriedad están hambrientos de necesidad.
Pasan muchos días aprendiendo con los pocos elementos y con el mundo amor que les ofrecen los tres adultos y el paisaje.
Cada mañana y cada noche los saludos son ineludibles y caricieros. Buen día al sol al verde a los pájaros, un beso entre todos de igual que se repite en el buenas noches con el soplido de las velas.

Algunas veces, allí donde no llega nadie a llevarles lo que les debe ser preciso poseer, curiosamente suelen verse acercar entre los cerros cabalgatas de turistas buscando ver lo exótico. Los niños que siempre esperan, son los primeros en avistarlos, dan aviso y comienza el esmero propio. Se lavan, se limpian la ropa con un trapito mojado y ríen pensando que hablarán besarán les mostrarán sus dibujos sus huertas. El abrazo al mundo que no conocen y aún creen ; está en esa ilusión; ser parte y significar también persona para los otros que conjeturan serlo.
Y cuando pasan sin acercarse demasiado, ni los saludan con la mano, ni siquiera un chau que se quede haciendo eco engañoso multiplicando voces humanas que compartan.

Los colores circundantes se desparraman en los atardeceres y cubren de universo la necesidad del abrazo, mientras los pájaros llenan de ecos el vuelo de mil saludos. Ellos , pequeña geneación pura, no se intiman a la enseñanza, la beben día a día y la devuelven desde sus gestos y sus ojos.


Otros se adeudan una educación obligatoria. Hay una deuda colectiva que mirar.



mabel casas 20-6-07
Inspirado en anécdota del trapito mojado contado por la docente desde el lugar real, en “Humanos en el camino” Telefé. Bs As/2006

viernes, 25 de mayo de 2007

Danzón






Venía confundiendo sus pies. De su espalda, en fiesta, colgaba una vieja trompeta. Era una mezcla de sol y caribe, de borrachera de mar con la playa. Una camisa de rojo y palmera. Es que esa tarde Joaquino había vuelto a encontrar los volados de la espuma.

Fue así como volverse la vida atrás desde un espejo. Aunque real, tan real como las capas de sal afiligranando la playa.

Ella había venido, traída por el viento que hacía notas la trompeta de aquel punto de hombre entre la arena. Donata Gómez florecía en la pollera, y los años sólo la hacían más hembra en pelo blanco.

Como pájaros de abril que vuelven buscando nidos en mayo, como el único día y todos cotidianos, se tuvieron frente y reconocieron.

No hubo tiempo y si lo hubo no hacía falta para contarse que fue de la bandada, de los suelos, los infiernos y los cielos de no verse. Ahí estaban por permiso, por licencias, por quererse, por historia entre tanto árbol añoso.

Hizo falta un silencio y casi apenas un saludo, un abrazo, un como siempre.

Venía confundiendo sus pies entre la arena el Joaquino. Feliz , a la par, Donata escribía el baile en su pollera.


sábado, 5 de mayo de 2007

No habrá guerras en la cena de sus manos



La Boca era un nudo amontonando planeta.

Ni oriente ni occidente, ni la américa ni la vieja europa se desconocían. Se mezclaban. Entre muelles, artes, chapas, colores y folletines como una república de fronteras dentro de la capital.

Vittorio vive allí. Nació en la mitad de aquel botón de muestra en desarraigos. Los inmigrantes se allegaban con sus voces y las arrastraban al lenguaje del lugar. En coletazos desesperados de reconocerse y avecinarse para huir de sus propias y diferentes guerras de origen.

Es martes.

Hasta el viernes no se barre el pasillo de entrada. Alina sale intentando que sus zapatillas no terminen en la calle convertidas en un cuento de la intimidad de sus vecinos. Esta puta basura se lee como borra de café, piensa y el olor le oxida el humor esa mañana. Debería llevarse suelta, en gracia, altivez de: tomo el colectivo apiñado, de no me inhibe la ropa del año pasado: El aviso del diario decía: buscamos actores que sepan de saltimbancos en escena y sonrían por la calle. Combinó con subte y sonrió.

Miércoles.

Segunda entrevista. Este tunel a la calle sube las acciones para la bolsa desperdicios, salta Vittorio; se dijo, practicá destreza; la audición de hoy es acrobacia. Así que caminá con las manos eligiendo apoyarlas en las baldosas solo con dos mugrazas. Le pesaron cara abajo los bolcegos nuevos, se los había estrenado en amague de aparentar mas alto y convencer que ya no era el picolo genovés como insistían en llamarlo en casa, al fin de ascendencia era. Pero se adolesció y siguen sin darse cuenta.

Jueves. Seguro que me eligen se dice ella, vuelta a odiar por su nariz el pasillo; casi con asombro satiriza: hasta los gastos deben tirar sus tulipanes aquí. Y también se sorprende a sí misma con el dato de su pensamiento, tendrá que convencer a su abuela andaluza que está creciendo, no solo porque el abrigador rojo que le tejió hace tres años, la inscribe ahogada.

Posta, tercera audición quedo, se dice él, tropezó con medio eucalipto del baldío de al lado, el viento anoche, los gatos, la viuda del rumano con el formoseño ¿qué fue de su martirio? La semana escrita por la mugre de un pasillo.

Viernes. Pulcritud. Hoja en blanco.

Vittorio y Alina salen casi a la par. Tiemblan, destilan, no sonríen. Ansían. Micro, subte, cuadra y media, galpón de decisión.

Puntual. Somos 61 eligen a dos.

Parsimonia, palabritas de consuelo para 59, pulsación. Un papel la lista dos. Aplausos, silbidos, gritos y lee la voz: Vittorio , Alina ; nuevos integrantes de la Murga “Los legados de la Boca”.Primer ensayo mañana sábado 20hs.

Salieron de la mano, embelezados y atorados por el afuera caminaron atardeciendo. Todos tocaban bocina, Buenos Aires está en la hora pico; nadie sabe por que corren y desaparecen en la boca de los subtes. Descubren esta loca ciudad que a punto de llegar la noche se transforma en un tango añejo y vanguardista que unifica.

Sábado.

El pasillo hoy les parece el rosedal, el pasaje caminito, la alfombra roja del colón; es que a los catorce años enfrentarse a ser actores con el alma puesta por la calle; llevando el peso de mostrar la heredad de Ucrania a la Quiaca o de Tierra del fuego a la Italia, embebida en los conventillos y además hacerse cargo de ese inesperado nacimiento del beso que se darían.

Seguramente el domingo.

viernes, 30 de marzo de 2007

Uno. Dos. Uno. Y. Dos….



Los negros remos de ser esclavos. Podían seguir batiendo con látigo por lomo, con orden por número. Uno y entraba la paleta a esa nube por debajo que nunca terminaba. Dos y levantaba del agua la madera mango que goteaba llagas de gritos rojos. Uno, no sabían la existencia de esta otra selva. Dos, interminable repitencia; entre insólitos animales de dos patas que emitían gruñidos indescifrables. Uno, se parecían a ellos. Dos, tenían el cuero raspado casi blanco, seguramente por eso se ponían tramados de colores para taparse la vergüenza.

En el viejo pueblo, quedaban algunas casas del tiempo de la colonia, y unos pocos descendientes de orígen afro, cultores de tumbadora y candombe; respetuosos de aquellos, llegados imperativamente. De boca a boca seguían contando los abuelos: Uno. Dos…y quizás por que el niño nació una noche mientras la mamaza contaba de nuevo la sangre de los números, que enmudecía garras adentro allá y aquí a quienes escuchaban…Sí, quizás por homenaje lo llamaron Silencio. Como desde hacía tantísimo tiempo de legalidades, cada uno debía tener un apellido; a esa familia por razones varias de inexplicables paradojas se le quedó Blanco por apellido que se sumó al recién nacido.
Silencio Blanco era libre entre las calles del pueblo, dudaba si lo sería fuera de sus fronteras, en cada batucada sus golpes insistían pensamientos. Uno: somos todos seres de la selva grande que es planeta. Dos: contra todo Silencio, contra todo, nadie más esclavo.

En las últimas lluvias del otoño, festejaron boda en el pueblo. El intendente aceptó los dos ritos de unión de la pareja .Uno, su chamán y sus pinturas sobre los cuerpos como augurio. Dos, firmo papeles con María Larrubia en el civil.
El pueblo juntó candombe y apuntó confianza, para la pareja y lo parejo, que el ciudadano respetado y elegido; pondría en sudor para suplir las necesidades del pueblo.
Bailaron el blanco día la negra noche hasta el rojo sol de amanecer en tierra nueva.

Silencio y María (la polaca) se miraron bajo plena mañana, estiraron sus manos. Una. Y. Dos. Aferradas de amarse hasta el tuétano del tiempo, y perdurarse boca a boca.
Sabían que serían otro agregado al cuento que seguirán narrando los abuelos por la continuidad de las continuidades…



miércoles, 28 de marzo de 2007

AGUARDA...la encontradora




¡Por segunda vez, no puedo escapar!...
Aguarda Luna sentada en medio de un círculo de piedras , repite la frase obsesionadamente. Luego, se va quedando susurro lento.
Alza los ojos invoca, hunde sus manos en la tierra dura, la espanta, clavan sus uñas la pregunta.
Pachamama que a todos nos naciste, partime en dos, estampame entre los sesos la respuesta.
No te envuelvas en lo mudo de tus bocas, te vi dos veces en el charco de las ranas. Repetiste "Búscala tu hija no está muerta".-

Entre sombras de los soles duplicados por la puna, Aguarda se veía como un punto demandante.
Bajó el sombrero con su cabeza hacia la tierra, ni notó que sangraban sus manos.

Como revelación una gota de sangre se separa, toma contorno de labios, pronuncia un laberinto de quejidos y estalla. Asombra a la mujer, la yergue destapa cabeza, oídos. Corazón en mano percibe que será el instante abierto .
La voz ahora se hace ronda, la perturba, la circula.
Ella entiende, sabe que la penetra. Instiga su garganta, se cosquillea en el estómago; como un nudo de piedras entre velas le quema las tripas, las pasa , se anida en su útera. Gorjea …

Tu hija no está muerta...Porque yo tierra, fecunda seminal, y temple; oledora en tus ovarias, la dejo sembrada nuevamente. La tienes trenzada desde mi gorjeo.

Un capullo Aguarda Luna.
Un nudo desparramado sobre la tierra.
Sus manos se separan del hueco horadado, lentamente se acercan a su vientre.

Horas que no mueve , que traen lunas sobre ella .

Un día se levantó reconociendo un lugar desemejante .Su vientre acusaba ensanche, percibía movimiento. Regresaba con respuesta, cargaba montañas de preguntas. Cruzó el charco de las ranas ,donde nadie le habló ya.
Solo las ranas se oían, sabía que de sus nuevas preguntas, ellas, no le podrían contestar.

Pero cuando naciera nuevamente su hija, la bañaría en el charco que la anunció.


por mabel casas



*inspirado por unas pocas líneas que escuché, del inicio de la novela “SANTITOS ,el milagro de esperanza” de María Amparo Escandón(mexicana).Siempre lamento no encontrarme aún con el libro, para conocer los caminos que recorrió la autora en la historia.

*fotografía: Sonja Krenmayr (enlace)

sábado, 24 de marzo de 2007

El mensajero



Manuel pensó, mientras la rama parecía escribir por elección propia sobre la arena, cada huella es la pérdida del alma.

Sorprendía, ante cada círculo aparecía la vida. Las rayas se mantenían a pesar del agua que brotaba curiosamente. Heridas. Sangre blanca. Nombres
Ana estaba allí, su inicial murmuraba; también eran sus surcos.
Se dijo: un arado nos ha pasado por los días y aquí estamos dispuestos a mostrarnos cicatrices. Carne de foca.

Lejos el río, mitad óvalo engañoso de un horizonte mintiendo alcance. No Ana, no lo pudimos, no lo tomamos dentro del cáliz buscado.
Aquella línea que no pone ningún límite es la metáfora. El amor que amanece y también hace noche. Ese borde nunca termina de morir y nacer, vibra como el ciclo de estas hendiduras en la arena.
Aquí Ana y Manuel escritos.
Ana y Manuel vividos.
Vendrá el río nos llevará cauce, será la corriente la que indague.
¿Oís? Ya la rama no escribe.

Acabo de encontrarte mirando esta orilla. Visiono solamente.
No puede haber palabras.
Sé que estamos escamando las pieles, somos gota de rió.
Comprendemos.
Ha vuelto el espacio, el aire que bañe.
Estamos.
Nuestros nombres, rearmándose alma; camino a casa.

domingo, 18 de marzo de 2007

Útero negro



Carbón .Eso es lo que en Río Turbio, más que al sur, la mina entrega. Trabajarla sufrirla es motor en unos, gozarla increíblemente, en pocos.

El ámbito repleta sus misterios, se mezcla con mitos y voces subterráneas de la tierra, conviviendo entre familias ignoradas que resisten cambiando negro por blanco en pan sobre las mesas.

Hubo noches en las que Rogelio Cuevas ni descalzo ni sordo hubiera podido, evitar que el magma que transitaba lo oyera y le murmurara.

Sabido es que las mujeres no pueden entrar a las minas, la entraña revuelca en celo y trama desagravio .Cada hombre cada noche la estentórea por dentro en intimidad de cuarto sin ventana. Sabido es que suena a presunción de género endilgarle semejante motivo y peor semejante crueldad que termina en supuesta coartada ante las muertes gratuitas de los mineros sepultados. Y de paso queda entre torbellinos causa no dicha ni reclamo ni revisión. Lo postergado, el exceso, lo precario bajo lucro de la marca del carbón.

Solo Rogelio sabe en verdad confiada, que la mina pena arrebatados entuertos de partos impedidos; ultrajes constantes, multiplicados, sangrantes .Cada vez la abortan más hostigada, madre era por creación, madre había contenido, de madre le quitan el derecho .No son ellos no, son las codicias de los patrones de la mala praxis, que importa que muera parte si total paridoras del planeta aún quedan. Solo esa era la causa de haberse abocado de un principio a exigir que las mujeres no entren…así les preserva úteros.

Por eso Rogelio Cuevas anda del brazo de la mina carbonera golpeando puertas; ama a su tierra brava surera, militante de si misma, si logra resguardarse nos resguarda.

A ella con quién se ha apareado, jura él: “reparirás pachamama.”




imagen: "tierra roja" de eduardo luna

domingo, 11 de marzo de 2007

La recolectora





Los canastos esquina Luciérnaga Navarro, datos, de su residencia.

Todo se podía encontrar en sus extensas posesiones, que nadie lograba explicar, ante asombros que producían.

Era fugaz y a la vez lenta .Con los años que nunca la denunciaban pero confirmaban largos tiempos de embelezo, ante las gemas imperdibles que se le fueron mostrando, impulsando su alimento a seguirlas y a manojarlas evitando que se pierdan.

Luciérnaga era recolectora de gotas de lluvia, manipuladora de verduras para sopa, tejedora de sombras con las lunas y contenedora de tantas voces, porque todo en este mundo dice algo.

Hasta que se produjo la mudez. La sequía.

Ni río ni brotes ni sombras, sólo un estéril camposanto acementado. Un muro de represa, un desvío. Y las señales que daban todas las bocas callaron.

Se encendió de rabia de nombre de sordera a ciegas. Los pocos asfixiados del pueblo la siguieron apenas, por última curiosidad .La recolectora tomo sus canastos, arrastraba, avivaba se obligaba a remolcarlos tironeando .Se espoleaba a sí misma a seguir tajando cauce. Tanto detrás el pueblo, comprendió la luz de la luciérnaga y clavaron sus uñas haciendo más hondo.

Cuando volcaron los canastos con gotas de lluvia un río nuevo comenzó hablando un “se puede”. De los otros repartieron semillas y humos de sopa, mantas de telaraña y nido.

Pronto crecerían los árboles volverían las sombras a tejer con luna. Mientras todos y la Navarro recolectaban chapas para el cartel a la entrada del pueblo, anunciando Cooperativa.



imagen : sorgo rojo de mabel casas

sábado, 10 de marzo de 2007

identidad



Partían los años y la geografía, cuando Despliega Damores dejaba de comprender las humanidades y descendía, más vale decir, creía descender a la origamia mágica de un papel convertido en mariposa. En el fondo de su huerta ella sabía, que las alas de papel no tienen elección de vuelo, es el viento por manejo que toma el tiempo en su poder y a las desnudeses que se entregan blondas.

Era consciente de los actos, de las obras estrenadas en el escenario y del teatro cerrado. A pesar, intentaba lo inasible poniendo la expansión de su nombre y proveyendo su apellido.

Equivocaba.

Ahora solo le urge retenerse en tierra, no revierte, no intenta volver a doblar papeles, las ajaduras son ya demasiadas y desordenan.

viernes, 9 de marzo de 2007

Pared incompleta



El tanque hervía, podían pelar gallos y gallinas .La intriga del fotógrafo era dónde estaban los corrales en tanta pampa vacía.

Agazapado en el único cardo ruso que encontró encallado ,saciaba su adición de cazar gestos .La pared de su cuarto reía lloraba mataba estallaba lamía sangraba paría rezaba robaba perseguía masturbaba y saciaba su patológica lucha de vivir entre la oscuridad.

En eso pensaba con el dedo en convulsiones, disparando cámara, imposible perderse esas alimentantes aberraciones; no registró la rodada del cardo ni las tantas piernas que lo rodeaban .Su última foto fue artística: una lluvia de filos de acero.

El caldo no sabía bien esa tarde en la tapera....tenía un gusto extraño...nadie podía identificar la causa, ni que era esa cosa en el cacharro que seguía haciendo...click.

miércoles, 7 de marzo de 2007

des inquisición



Cuando las brujas descubrían sus calderos hirviendo; agregaban la pizca de arena, un chorro de mosto rojo y tres machacados garbanzos blancos .

Comenzaba a volar aroma hacia el pueblo ,que se inundaba de un mar borgoña y entre sus borracheras iniciaban el armado de la temida fogata inquisidora.

Era fácil para las hechiceras gestar la calma .La leña húmeda de viña y el conjuro. Derramaban tres candores : caminar descalzos sobre arena , poner pasión a la rutina y nacer palomas blancas por los hombros .Nadie supo la causa de los cambios ni de la carcajada por la aldea, menos por qué saludaban a las brujas

Cada año se rogaba por el aquelarre.

martes, 6 de marzo de 2007

apuestas





Dos mil siete veces, dijo: mis huellas están más locas que una vaca.

Juana hacia alardes de incordura, entorpecía en sus propósitos un desorden alquimista.

Ni pócima ni mágico, sólo haber sido: hembra paridora, mariposa y martillo de días de trabajo. Pero Juana se las trae, reacciona al invernadero, a los disfraces, al reaprovecho de sangre de sus gentes por el ajeno placer de criar tiranos.

Por eso va al parque, a dejarse pensar: si los cristales, si las cuentas, si la marcha, los sueños, la escritura y los hijos con sus causas…Y dale revolviendo su caldero.

De tantos vapores le brota la certeza:”No son todos los días repitencias, estaré donde cada mugido convoque; montando mis pasos escalando, aunque alguno se me tumbe contra suelo.

Simple como claves de cocina, Juana se apresta a olfatear ascenso; acuestas con su alquimia, rumiando horizonte como cualquiera de las vacas


domingo, 4 de marzo de 2007

bandera blanca





Esmeralda, es lavandera, de las que van con sus atados a orillas del Tajo y friegan entre jabones. Por demonios o a pura mala entraña de san Pedro, el temporal en un entreabrir de nube se sube sobre el recodo. Desafío buscar los trapos en el río, fugarle a la creciente.

Sin plazos termina de vaciar el cielo, zanjando enigma.

Sobre una horqueta del alto álamo solitario, enredada en sus sábanas blancas; ella trueca pidiendo tregua. Arrulla, queda paloma, de ojos tono esmeralda.